La preproducción es la fase en la que se sientan las bases creativas, técnicas y logísticas del proyecto. En contenidos infantiles, esta etapa adquiere un valor especial, porque en ella se organiza lo operativo y se garantiza un entorno seguro, responsable y adaptado a la participación de niñas y niños. En ella se planea con detalle lo que ocurrirá en rodaje, se prevén las necesidades y se anticipan posibles dificultades, para que la producción fluya sin contratiempos.
Para que los niños puedan dar lo mejor de sí, es esencial que se sientan seguros y tranquilos, como en familia, que comprendan el proyecto del que van a hacer parte y que a la vez tengan clara la responsabilidad que van a asumir.
Cercanía con la dirección
La relación con la dirección debe construirse de manera importante en la preproducción, ya que va a ser quien guie a niños y niñas en rodaje. Debe haber confianza de lado y lado —para que el director o directora transmita las necesidades del proyecto y para que niñas y niñas puedan plantear dudas e inseguridades—.
Estrategias:
• Genera encuentros previos —charlas, juegos, dinámicas creativas— para que se conozcan de manera amistosa, sin incluir el proyecto ni roles laborales.
• Muestra apertura: escúchalos, resuelve sus dudas, acoge sus ideas.
• Habla su mismo idioma: comparte sus intereses, deja que te pregunten cosas, que sepan de ti, que te conozcan.
• Evita hablarles en tonos agudos; asegúrate de que no se sientan como inferiores, sino como pares, y de que sepan que están asumiendo una responsabilidad dentro del proyecto con un rol tan importante dentro del equipo como el de todos los demás.
Lectura y apropiación del guion
El guion no debe imponerse como algo rígido. Funciona mejor si niñas y niños lo entienden y lo sienten cercano a su forma de hablar y expresarse.
Estrategias:
• Organiza lecturas del guion con todo el talento infantil. Cerciórate de que lo entienden, invítalos a que los lean a su manera y que propongan ajustes.
• Es importante que sepan de qué va el proyecto, que tengan claro el tema. Hablen sobre ello, pregúntales si lo tienen claro y resuelve sus preguntas y dudas.
• Revisa de manera especial con ellos los diálogos propuestos por el guionista, si los sienten suyos y cercanos, si son los adecuados y usados por su generación.
• Déjalos interpretar el guion a su manera y que se apropien de él.
Integración con el equipo
Cámaras, micrófonos y luces pueden ser intimidantes para los niños si se enfrentan a ellos por primera vez en el rodaje. Para reducir esa posible tensión, la preproducción debe incluir un primer acercamiento, sobre todo con quienes tienen los roles más cercanos a ellos.
Estrategias:
• Si las condiciones de tiempo no son ideales, al menos organiza una jornada especial para que niñas y niños conozcan al camarógrafo y al sonidista antes del rodaje, para generar cercanía entre ellos. Y si no es posible, haz que se conozcan en las pruebas de cámara.
• Deja que exploren la claqueta, escuchen el registro un micrófono y vean cómo funciona la cámara, y a la vez explícales lo delicados que son y el valor del tiempo en una producción.
El trabajo con población infantil requiere un marco legal y organizativo específico. En esta etapa se gestionan contratos adaptados a menores de edad de acuerdo con las condiciones de trabajo que exige la ley, las autorizaciones de padres y acudientes y los permisos de uso de imagen. También se definen cronogramas, locaciones y dinámicas de rodaje que garanticen seguridad, bienestar y respeto por los derechos de los niños. Esta base sólida respalda la producción desde lo administrativo y lo legal.
Marco legal y permisos
En Colombia, la participación de niñas, niños y adolescentes en producciones audiovisuales está regulada por el Código de Infancia y Adolescencia y requiere autorización oficial.
Recomendaciones:
•Tramita el permiso del Ministerio de Trabajo antes de iniciar rodaje.
•Adjunta al trámite contratos, plan de rodaje con horarios, condiciones de seguridad y autorización de los padres.
•Verifica que la producción esté inscrita en la ARL para protección de riesgos laborales.
Contratos, remuneración y derechos de imagen
Los contratos deben ser claros y proteger tanto al menor como a la producción. Siempre son los padres o representantes quienes firman, pero la niña, el niño o adolescente debe recibir remuneración económica.
Recomendaciones:
•Usa contratos de prestación de servicios artísticos, nunca “acuerdos verbales” ni sustitutos en especie —regalos, intercambios, etc.—.
•Incluye en el contrato duración, horarios, remuneración, derechos de imagen y condiciones de seguridad.
•Remunera de manera justa y proporcional: el pago debe ser económico, acorde al mercado, con aportes a seguridad social y prestaciones según la modalidad.
•Define el alcance de los derechos de imagen —TV, cine, internet, festivales, territorios y tiempos— y consigna en las autorizaciones de uso de imagen que son a perpetuidad.
Jornadas y descansos
Aun con permisos especiales, la ley establece tiempos máximos de trabajo con niñas y niños para garantizar su bienestar físico y emocional.
•Niñas y niños de 7–12 años: 2 h/día – 6 h/semana.
•Adolescentes de 12–15 años: 4 h/día – 15 h/semana.
•Adolescentes de 15–17 años: 6 h/día – 30 h/semana.
•Ningún menor puede trabajar después de las 8:00 p. m.
•Programa pausas de mínimo 15 minutos cada dos horas.
•Garantiza para ellos alimentación adecuada, transporte seguro y espacios de descanso.
Bienestar y acompañamiento
Más allá de lo legal, el cuidado emocional es clave para que niñas y niños disfruten y se sientan seguros durante la producción. Tanto el crew como los acudientes deben tener claro desde la preproducción cómo será su presencia en el set. El equipo de producción debe tener presente esta responsabilidad y todas sus implicaciones en el presupuesto, el cronograma y el plan de rodaje.
Recomendaciones:
Siempre debe haber un adulto responsable presente en el set —padre, madre o tutor designado—.
Garantiza un ambiente libre de estrés, con pausas, descansos y momentos de socialización.
Para la grabación de escenas sensibles, cuenta con el apoyo de psicólogos o pedagogos.