En estas etapas el proyecto cobra vida: las ideas y decisiones tomadas en el desarrollo y la preproducción se materializan en imágenes, sonidos y narrativas. La producción y la posproducción no solo implican grabar y editar; también garantizan que el resultado sea coherente con la premisa inicial.
La coherencia en una producción infantil implica mantener la unidad entre lo narrativo, lo técnico y los valores que orientan el proyecto. Todo el trabajo desarrollado en las etapas de escritura y preproducción debe sostenerse en la producción y posproducción, para asegurar que la historia conserve su premisa central y que el mensaje llegue con claridad a las audiencias.
Con la premisa y el género infantil
La producción debe mantener viva la esencia del proyecto diseñado en el desarrollo y preproducción.
· Asegúrate en el rodaje de que las decisiones técnicas y logísticas no desvirtúen la premisa.
· Contrasta permanentemente escenas grabadas con la propuesta narrativa y estética definida.
· Nunca sacrifiques el corazón del proyecto infantil por cumplir tiempos absurdos o por darle prioridad a lo económico.
Consistencia técnica
La coherencia también se manifiesta en lo formal: continuidad visual, sonora y estética. Los contenidos transmedia producidos para diferentes ventanas y plataformas deben dialogar entre sí, complementarse y mantener la misma identidad narrativa.
Ética de producción y con el equipo
Los niños aprenden del ambiente del set; lo que pasa detrás de cámaras también comunica. Es fundamental que:
· Promuevas un entorno de respeto, justicia y equidad de género.
· Te asegures de que se eviten prácticas de abuso de poder o jerarquías rígidas que generen maltrato.
· Favorezcas espacios de colaboración y escucha entre todas las áreas.
· Recuerdes que el equipo debe ser un modelo positivo para los NNyA.
· Todo el equipo trate a niñas y niños como interlocutores válidos, sin infantilizarlos ni reducir sus capacidades.
La producción de contenidos para estas audiencias exige un compromiso ético que se traduce en prácticas concretas durante la grabación y la posproducción. El bienestar, la seguridad y la voz de los niños, niñas y adolescentes deben ser siempre la prioridad.
Plan de rodaje respetuoso
Diseña un plan de rodaje que no interfiera con las rutinas escolares, familiares o de descanso de los NNyA.
Los horarios deben ser razonables; evita jornadas largas o desgastantes.
Presencia de un adulto acudiente
En todo momento, los NNyA deben estar acompañados por una persona adulta responsable —padre, madre, familiar, acudiente o tutor designado— que vele por su seguridad y bienestar durante el rodaje. La producción es responsable de su bienestar, pero en conjunto con su acudiente.
Seguridad y datos personales
El uso de la imagen y la voz de los NNyA debe contar con consentimiento informado y autorización expresa de padres, madres o acudientes.
Se debe proteger la confidencialidad de sus datos, especialmente en entornos digitales.
Participación en posproducción
Incluye a los NNyA en la validación del contenido final.
A través de revisiones o visionados parciales, compartan impresiones, garantiza que el material refleje su experiencia de forma respetuosa y ve testeando si el contenido será bien recibido.
Prevención de riesgos digitales
Al planear la circulación en múltiples plataformas, es fundamental que preveas riesgos asociados a la exposición digital.
Las decisiones editoriales y de distribución deben proteger la seguridad y dignidad de los NNyA.
Realidades sin subestimación
Evita ocultar o simplificar los temas que atraviesan la vida de los niños, niñas y adolescentes. Por lo contrario, abórdalos con respeto y sensibilidad. Tanto en el contenido como en el rodaje, ellos deben ser tratados como interlocutores capaces de comprender, opinar y aportar; deben evitarse eufemismos o infantilización. Escuchar sus percepciones y dialogar de manera clara sobre las escenas fortalece la confianza, la coherencia y el sentido de su participación.
Lenguaje claro y creativo
No elimines el lenguaje técnico o especializado en el contenido por considerarlo “difícil”. Explícalo de manera clara, creativa y contextualizada, con ejemplos que niñas y niños puedan relacionar con su vida cotidiana. En el rodaje, está dispuesto a responder sus preguntas y a dar contexto sobre lo que se habla, para generar un ambiente de confianza y aprendizaje compartido.
Lenguaje audiovisual respetuoso y cercano
En el diseño de la planimetría y puesta en escena, es fundamental ponerse en los zapatos de niñas y niños para lograr transmitir su mundo de una manera más orgánica y respetuosa.
·Altura y perspectiva: ubica la cámara a la altura de los ojos de niñas y niños para generar una relación horizontal, de igualdad. Al igual que los con los planos subjetivos, desde su altura resulta coherente, y permite que la audiencia entre en su mundo y comprenda cómo perciben las situaciones.
·Puesta en escena: cuida que los espacios, utilería y encuadres transmitan un ambiente acogedor, reconocible y no estereotipado. Evita escenografías exageradas o condescendientes; la puesta debe reflejar respeto y naturalidad, y mantener el atractivo visual.
·Adaptación a plataformas: en televisión pueden explorarse planos más amplios y narrativas pausadas, mientras que en redes o entornos digitales es recomendable un lenguaje más dinámico, con planos cercanos, ritmo ágil y recursos gráficos o interactivos que fortalezcan la experiencia transmedia.