Improvisar o prepararse

En el proceso creativo de los y las creadoras de contenido no existe una única fórmula. Algunos prefieren dejarse llevar por la espontaneidad, encender la cámara y grabar sin pensarlo demasiado; otros, en cambio, planifican cada paso, escriben notas o incluso preparan una pequeña escenografía. Lo importante es entender que ambas formas son válidas; depende del estilo, del tema, del público al que se dirigen y de la experiencia de cada creador.

Idea espontánea: surge en cualquier momento, a partir de una conversación, una noticia, algo que vieron o escucharon. En esos casos, lo mejor es grabar de inmediato, antes de que se pierda la chispa.

Improvisación consciente: muchos consideran que entre más se piense, menos fluye. Dejan que la cámara capture lo que va saliendo, se permiten equivocarse y mostrarlo, porque eso transmite naturalidad y cercanía.

Notas o guion breve: a diferencia del cine o la televisión, aquí el “guion” suele ser una lista de ideas, frases clave o preguntas que guían la grabación. Sirve para no perder el rumbo sin que todo quede rígido.

Planeación estratégica: quienes buscan crecer o trabajan con marcas suelen estructurar más sus contenidos. Hacen guiones o bocetos que luego adaptan a su estilo, para mantener autenticidad.

Preparación de escenografía o materiales: algunos revisan si tienen lo necesario para grabar —espacios, objetos, vestuario, recursos—. Otros se inspiran en tendencias o formatos que ya existen y los reversionan con su toque personal.

Balance entre ambos mundos: para muchos, lo ideal es combinar preparación con improvisación. Tienen una base clara, pero se permiten fluir en la grabación; logran naturalidad y orden a la vez.

El guion en creación de contenidos digitales no es tan elaborado como en televisión o cine. Más que diálogos exactos, suele ser un boceto, esquema o lista de ideas. Puede ser escrito por el propio creador, con ayuda de amigos, familia o incluso de los padres en el caso de los más jóvenes. Lo importante es que al final sea la voz propia del creador la que aparezca frente a la cámara.

La organización del tiempo es otro punto en el que cada creador encuentra su propio estilo. Algunos lo convierten en parte de su rutina diaria, mientras que otros establecen un calendario estricto o flexible.

Sin calendario fijo: algunos graban todos los días porque su contenido nace de la cotidianidad. Todo lo que pasa en su vida puede transformarse en un video.

Calendario flexible: otros aprovechan vacaciones, viajes, lanzamientos o actividades especiales para grabar vlogs o cápsulas.

Calendario fijo: hay quienes deciden grabar y publicar siempre en determinados días de la semana o del mes, con una rutina clara.

Calendario diferenciado por plataforma: algunos adaptan su frecuencia según la red: Instagram puede ser semanal, YouTube quincenal, TikTok casi a diario.

Recomendaciones prácticas. 

Reconocer que ni la improvisación ni la planeación total son mejores o peores; cada creador encuentra el método que más le funciona.

Si surge una idea espontánea, vale la pena grabarla rápido, antes de perderla.

Usar guiones o notas como mapas flexibles, no como libretos rígidos.

Revisar referentes o tendencias puede ser útil, pero lo clave es mantener un estilo propio, para diferenciarse.

Al trabajar con marcas o proyectos más grandes, la preparación es necesaria, pero siempre debe cuidarse la autenticidad.

Darle un lugar al error: equivocarse frente a cámara también conecta, porque muestra humanidad y cercanía.

No te obligues a tener un cronograma rígido si no va contigo: la disciplina también se construye en tu propio estilo.

Define un ritmo realista para ti: una vez a la semana, dos veces al mes o diario, pero que puedas sostenerlo en el tiempo.

Recuerda que la constancia no significa publicar todos los días, sino mantener una relación estable con tu audiencia.

Si improvisas, guarda notas rápidas en el celular: esas ideas espontáneas se pierden fácilmente si no las apuntas.

Si decides organizarte, apóyate en herramientas como Google Calendar, Notion, Trello o una agenda física para planear ideas, grabaciones y publicaciones.