Ser creador o creadora de contenido no significa tener un “don secreto” o algo mágico.
Muchas veces se empieza por curiosidad, por gusto, por inspiración de otros o incluso por accidente. Lo importante es tener ganas de expresarte y probar. No hay fórmulas, pero sí muchas posibilidades:
Ganas de expresarte: tal vez sientes que tienes mucho que decir o compartir con el mundo.
Un tema que te mueve: ambiente, ciencia, cultura, tu barrio o hasta tu mascota. Eso que te apasiona puede ser tu punto de partida.
Impulso de otros: a veces mamá, papá o un profe ven en ti algo especial, un talento y te animan a intentarlo.
Inspiración de tus referentes: seguir a un creador que admiras puede motivarte a decir “¡yo también puedo!” o “yo quisiera hacer algo así”.
Por accidente: un video que subiste sin pensarlo puede terminar siendo el inicio de todo.
Lo sabemos: estás preguntándote si debes tener “El talento”, un carisma excepcional o habilidades que pocos poseen. La realidad es que no se nace siendo creador, se va haciendo en el camino.
Adquirir seguridad.
Aprender a emprender.
Empezar a pensar a futuro.
Hablar mejor y expresarse con claridad.
Mejorar la expresión oral y corporal.
No hay un molde en el cual encajar. Cada creador es un universo único y eso es lo que lo hace especial. Lo importante es tener el deseo y dar el primer paso.
Lo más importante es que sientas seguridad en torno a quién eres.
No se nace creador de contenido... “se aprende a ser creador de contenido”.
Aprender y adquirir conocimientos es fundamental en la construcción de un creador de contenido; se necesita de formación, ya sea en el colegio o de manera autodidacta. Por ello hay que estar en constante aprendizaje.
No es un camino fácil; es de mucho esfuerzo, trabajo y disciplina.
Comienza si en realidad te gusta, no porque te sientas obligado ni por el mito de que se “gana dinero fácil”.
Cuando decides crear contenido, no solo estás compartiendo algo que te gusta: estás entrando en un espacio donde tus ideas, imágenes y mensajes pueden llegar a muchas personas.
Ser creador es un privilegio
• Tienes una voz.
• Puedes influir.
• Puedes inspirar a otras personas.
Pero también implica responsabilidad
• Lo que publicas afecta a quienes te ven.
• Tus mensajes pueden ayudar… o pueden hacer daño.
Crear con ética no te limita, te fortalece
• Te ayuda a construir una identidad digital sólida.
• Te permite expresarte con libertad y criterio.
•Te convierte en un creador consciente y confiable.
Y recuerda tu huella digital
• Todo lo que publicas deja un rastro.
• Ese rastro puede durar más de lo que imaginas.
• Cuida lo que dejas en línea: habla de ti hoy… y también mañana.