La etapa de idea y desarrollo es el punto de partida de todo proyecto audiovisual para público infantil y adolescente.
Aquí nacen los contenidos, desde la chispa creativa inicial hasta las decisiones que le darán forma, coherencia y viabilidad al proyecto.
En esta fase se realiza todo el trabajo de mesa: se define la propuesta creativa, se investiga para darle sustento conceptual, se estructura un enfoque operativo y se gestiona lo necesario para hacerla realidad.
A diferencia de contenidos dirigidos a otras audiencias, en la producción para público infantil esta etapa no puede hacerse sin la participación de miembros del público objetivo. La presencia activa de niñas y niños es clave, al ser quienes inspiran, orientan y validan las ideas desde sus intereses, necesidades y realidades.
Empatía:
Ten en cuenta que la motivación para el desarrollo de un contenido infantil supera el capricho del niño interior, al igual que los recuerdos de la infancia y la nostalgia. Se debe considerar a la niñez actual en sus condiciones emocionales, sociales y culturales. Por ello, resulta fundamental la investigación y conocimiento del target al que nos dirigimos.
Postura:
Ten claro cuál es tu punto de vista al momento de crear contenidos infantiles y cuál es el aporte que quieres marcar desde la realización. Explora cuál es tu propia voz como autor; cuáles son los temas o enfoques que te mueven y te apasionan dentro del universo infantil.
Objetivo / impacto:
Ten claro cuál será el aporte del contenido en la vida de los niños y las niñas. Desarrolla el para qué de este contenido de una manera muy cuidadosa.
Balance generacional:
Encuentra un balance entre tu propia voz y las expectativas o experiencias de los niños. No se trata de generar contenidos estrictamente niñocentristas ni mucho menos aquellos que no los consideren de ninguna manera o que se centren exclusivamente en la mirada adulta.
Cuidado con postergar a la infancia:
Evita frases como “los niños son el futuro”.
Como productores de contenidos infantiles, debemos reivindicar a los niños y niñas como sujetos activos, no como promesa lejana. La infancia no es una etapa de espera, es un tiempo valioso y activo que merece ser reconocido y protegido en el presente; ser niño o niña es una vivencia compartida por toda la humanidad. Por eso, garantizar su diversión y participación es un compromiso actual que debe reflejarse en nuestros contenidos.
Prueba, error y aprendizaje:
Explorar, equivocarse y volver a intentar hace parte del proceso. Lo importante es registrar y analizar cada intento de manera juiciosa, para identificar qué funcionó, qué no y por qué. Consultar a la audiencia infantil en cada avance permite validar las decisiones creativas y afinar el contenido. Así se construyen buenas prácticas y se aprende de cada paso dado.
En la creación de contenidos infantiles, conocer a quién le hablamos no es solo una cuestión de segmentación, es una responsabilidad. A diferencia de otros públicos, niñas, niños y adolescentes atraviesan distintas etapas de desarrollo que implican necesidades, lenguajes, intereses y formas de comprensión muy distintas entre sí.
Por eso, definir con claridad la audiencia objetivo es clave para construir mensajes adecuados, seguros y significativos. No es lo mismo crear para primera infancia que para niñas y niños o adolescentes, y también es diferente hacerlo para chicos de contextos urbanos que para los rurales. Identificar sus características —edad, entorno, hábitos, intereses, formas de consumo y nivel de desarrollo— es el primer paso para garantizar que el contenido realmente conecte con sus vivencias, necesidades y derechos.
Antes de comenzar cualquier proceso narrativo, es fundamental definir con precisión a qué segmento de la audiencia va dirigida tu historia. Esta decisión es la base sobre la que se construirá todo el contenido.
En el ámbito audiovisual infantil, la audiencia se clasifica en distintos grupos etarios con características cognitivas, emocionales, sociales y físicas específicas:
• Primera infancia – etapa 1 (0 a 3 años)
• Primera infancia – etapa 2 (3 a 5 años)
• Infancia (6 a 8 años)
• Tweens (9 a 12 años)
• Adolescentes (13 a 15 años)
Cada uno de estos grupos tiene formas particulares de percibir el mundo, de expresarse y de relacionarse con los contenidos. Sin una adecuada segmentación, no habría un verdadero punto de partida para crear historias que conecten, comuniquen y respeten sus etapas de desarrollo.
Conocer a fondo a tu audiencia objetivo es clave para construir historias significativas. Sus contextos sociales, culturales y emocionales, así como sus intereses y formas de comunicarse, pueden darte pistas valiosas para definir los conflictos de la historia, los personajes, el universo narrativo e incluso el medio de difusión más adecuado.
Tómate el tiempo de imaginar con claridad a ese niño, niña o adolescente al que te estás dirigiendo: ¿dónde vive?, ¿qué le preocupa?, ¿qué le divierte?, ¿qué sueña? ¡Escribe su perfil! Ello no solo guiará tu proceso creativo; también te ayudará a empatizar y a generar un contenido más cercano, auténtico y respetuoso. Recuerda que son diferentes los niños y las niñas de esta generación a los de tu infancia, por eso recuerda tener dentro de tu grupo de asesores a niños y niñas de la edad de ese niño que imaginaste.
Una niña de 6 años no es igual a un niño de 6 años. El género es un factor clave al diseñar contenidos infantiles. Pero más allá de reconocer las diferencias, se genera la oportunidad de cuestionar y deconstruir estereotipos impuestos por el contexto.
Diseña personajes diversos, libres de clichés, que reflejen múltiples formas de ser niño o niña. Así, tus contenidos no solo representarán mejor a la infancia; también contribuirán a una sociedad más equitativa desde la niñez.
Al formular y desarrollar la idea, piensa siempre en el impacto positivo que puedes generar en la niñez. Un buen contenido no solo entretiene, sino que también:
• Enriquece su existencia y amplía su visión del mundo.
• Ilustra emociones y vivencias que los niños reconocen como propias.
• Aporta preguntas más que respuestas, así como herramientas para navegar la vida.
• Estimula su imaginación, pensamiento crítico y deseo de actuar éticamente.
• Ofrece modelos de mundos posibles y caminos para realizar sus sueños.
• Brinda alegría, diversión y un espacio para el juego y la expresión.
Tu historia puede influir en cómo niñas y niños se ven a sí mismos y al entorno que los rodea, si:
• Refuerza su autoestima y su sentido de identidad.
• Los invita a explorar su mundo físico, social y cultural.
• Relaciona su cotidianidad —casa, escuela, barrio— con mundos fantásticos que despiertan la creatividad.
• Favorece la experiencia real por encima del consumo excesivo de pantallas.
• Propicia la convivencia, el respeto por la diferencia y el pensamiento autónomo.
• Inspira su capacidad de crear, expresarse y descubrir nuevas formas de ver el mundo.
Al desarrollar contenidos para infancia, conecta con emociones, situaciones y conflictos comunes a todos los seres humanos: el miedo, la amistad, la alegría, la pérdida, el juego, el deseo de pertenecer.
Hablar desde lo universal permite que más niñas y niños, sin importar su contexto, se sientan reflejados en la historia.
También es válido desarrollar contenidos desde lo regional o local, especialmente si tu audiencia está bien segmentada. Partir de realidades, costumbres o lenguajes propios acerca los contenidos a la vida cotidiana de los niños y niñas y puede fortalecer su identidad cultural y su sentido de pertenencia.
Asume a niñas y niños como sujetos de derecho, no como simples consumidores. Evita promover una cultura materialista y, en su lugar, apuesta por contenidos que reconozcan su capacidad de crear, opinar y compartir. Hoy, como prosumidores y creadores, tienen el poder de replicar contenidos valiosos que desarrollan su ciudadanía, su pensamiento crítico y su mirada sobre la sociedad. Entrégales contenidos de calidad, para que se conviertan en multiplicadores de ideas transformadoras, reflexivas y respetuosas de la diferencia.
Aunque los contenidos están dirigidos a niñas y niños, no olvides que los adultos —padres, docentes, cuidadores— hacen parte activa de su vida cotidiana, dado que pueden convertirse en mediadores clave de la experiencia audiovisual, si recomiendan, acompañan y promueven el contenido. No es necesario que aparezcan en la historia, pero se debe considerar su rol como aliados y audiencia secundaria estratégica.
Ten en cuenta las posibilidades de circulación de tu contenido en distintos espacios. Cada medio —radio, televisión, cine, internet, videojuegos o plataformas sociales— tiene su propia lógica. Por eso es clave pensar a quién le hablas y cómo lo haces.
Hoy, niñas, niños y adolescentes consumen crean, replican y transforman contenidos. La fuerza que han cobrado las redes sociales y las plataformas digitales nos invita a replantear la vida de los programas infantiles más allá de la televisión.
Piensa en qué medio conecta mejor con tu audiencia y qué posibilidades narrativas te ofrece.
Reconoce el contexto social, político y cultural de la niñez. Estos factores, además de influir en cómo ven el mundo, pueden inspirar temas valiosos para tus contenidos.
Puedes abordar, con sensibilidad y respeto, temas como el cambio climático, la migración, la diversidad o los derechos humanos. La infancia también tiene preguntas sobre la sociedad, y merece historias que les ayuden a entenderla.
La ideación es el momento en que surge la semilla del proyecto: la idea original que luego será investigada, desarrollada y convertida en contenido. No siempre ocurre de la misma manera: a veces llega como un destello de inspiración individual, pero también puede ser el resultado de procesos más conscientes y colaborativos.
Inspiración repentina:
Hay ideas que aparecen de forma espontánea, como una imagen, una pregunta o un recuerdo que enciende la chispa creativa y la necesidad de construir algo a partir de ella.
Trabajo en equipo:
Otras veces, las ideas surgen al conversar con colegas, al mezclar puntos de vista distintos, compartir pensamientos alrededor de un tema o en la realización de juegos creativos.
Escuchar a la audiencia:
También es posible —y pasa mucho en contenidos infantiles— que la idea emerja tras compartir con la audiencia, comprender sus intereses, necesidades, inquietudes o temas que le afectan. Una conversación, una observación y especialmente un ejercicio con niñas y niños puede disparar una idea potente.
Lluvia de ideas:
Se anota todo lo que venga a la mente sin juzgar. Luego, se afina, combina o descarta.
Búsqueda de referentes:
Se ven otras obras, proyectos similares, autores, personajes o formatos que nutran el proceso y permitan detectar caminos posibles.
Observación activa:
Se mira el mundo, se escuchan conversaciones, se ve lo que les interesa a las niñas y niños, se anotan frases, imágenes, gestos, preguntas. Una conversación, una observación y especialmente un ejercicio con niñas y niños puede disparar una idea potente.
Preguntas clave:
¿Qué me interesa contar? ¿Por qué? ¿Para quién? ¿Qué quiere mi audiencia? ¿Qué la mueve o qué le preocupa?
Talleres de creación colectiva:
Si hay posibilidad de trabajar con niños, se organizan sesiones de ideación guiadas, en las que ellos proponen temas, personajes o conflictos que les gustaría ver representados.
Toda producción audiovisual, sin importar su formato o público objetivo, requiere una etapa de investigación rigurosa que le dé profundidad, coherencia y credibilidad a la historia. Investigar no es solo buscar datos: es conversar con expertos, leer, observar, contrastar fuentes y, sobre todo, hacerse preguntas. Los guionistas y creadores consultan con especialistas, indagan en bibliografía confiable y exploran casos reales que enriquezcan sus ideas.
En los contenidos para público infantil, la investigación es la clave para un proyecto exitoso. No basta con la investigación temática; es necesaria la investigación de audiencias y de mercados. El conocimiento exhaustivo del segmento de audiencia determina la selección de temas, los tratamientos, las narrativas, los canales de distribución o medios y las estrategias de comunicación y mercadeo. Para esto, lo ideal es que haya un equipo de investigación que se encargue de lo temático y el contenido —interdisciplinario— y otro equipo de investigación de audiencias que, una vez inicia el proyecto, acompaña el proceso de monitoreo.
Desarrolla una investigación sólida, con preguntas de indagación claras, explora en aspectos relacionados con el universo y el público infantil y consulta factores que aporten a la forma como vas a realizar el contenido. En ocasiones, no basta con preguntarles a los niños lo que les gusta, porque tienden a responder que les gusta solo lo que conocen, es decir, a lo que tienen acceso. Propicia el diálogo con ellos sobre temas que les interese, sobre su manera de interpretar el mundo y sus formas de vida.
Material complementario: Puedes apoyarte en estudios de audiencias ya realizados, como el publicado por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) en 2025 (link a Informe-Ejecutivo-Estudio-Infancia-Medios-Audiovisuales-Consumo-Mediacion-Parental-Apropiación-2024).
Dedica tiempo para observarlos, para conocer mejor su mundo, sus expectativas y sus fantasías y recurre a ellos para definir y validar aspectos concretos del proyecto.
Todo proyecto audiovisual necesita enriquecerse con el acompañamiento de expertos en el tema que aborda. Para ello, es clave contar con asesores temáticos que aporten desde su conocimiento y resuelvan dudas constantemente. Se puede realizar alianzas con entidades que trabajen con el tema, sin que ello represente una voz institucional que limite la narrativa o el formato.
En la televisión infantil, es clave contar con la presencia de la audiencia en el proceso de creación, como lo vimos en el apartado “Participación” gracias a varios ejemplos de proyectos exitosos, que cuentan con grupos de asesores de NNA, en los que su mirada aporta autenticidad, pertinencia y cercanía al contenido desde las etapas más tempranas.
Valida tu proyecto en distintas etapas —la idea, el teaser, el primer capítulo o el tráiler— con grupos de niñas y niños que correspondan a tu público objetivo.
Puedes usar herramientas del sector audiovisual —como pitchs o visionados — o dinámicas participativas de investigación —talleres, juegos o grupos focales—.
Escuchar sus opiniones y reacciones te permitirá ajustar el contenido para lograr una conexión real con tu audiencia.
Estar al tanto de las investigaciones que realizan instituciones especializadas sobre el quehacer comunicativo y sobre la relación de los medios y la niñez es de gran importancia para mantenernos actualizados y darles una nueva mirada a los proyectos.
Material de apoyo: El Instituto Central Internacional para la Televisión Juvenil y Educativa de Alemania (IZI) tiene una gran variedad de investigaciones sobre televisión cultural para niños y jóvenes. Puedes revisar su página web: https://izi.br.de/spanish/research/s_research.htm.
La narrativa es el corazón de todo contenido audiovisual: es la forma en que se cuenta la historia. En los contenidos para niñas, niños y adolescentes, la narrativa no solo debe ser atractiva, sino también clara, coherente y respetuosa con sus etapas de desarrollo. Esto implica tomar decisiones sobre qué contar, cómo hacerlo, desde qué punto de vista y con qué tono y estructura. Diseñar una narrativa sólida permite que la audiencia conecte emocionalmente con los personajes, comprenda los conflictos y se involucre con el universo de la historia.
No todos los procesos narrativos inician igual. Algunos proyectos parten de una premisa clara; otros, de un texto inicial sin estructura definida, simplemente escrito con libertad; algunos surgen en mesas de trabajo o mesas de guion con el equipo, y otros nacen al descubrir un personaje poderoso.
Explora diversos métodos para empezar: escribir sin filtro, diseñar una premisa, hacer ejercicios de perfil de personajes… no hay un solo camino correcto, lo importante es comenzar hacia una historia que tenga sentido, coherencia y alma.
Es una frase breve que combina la idea, el tema y el enfoque, es a lo que queremos llegar a contar sin tener una historia aún, la que nos dice qué queremos que pase y a quién. No es un resumen ni una sinopsis; tampoco un storyline, porque aún no tenemos historia. Es más una brújula creativa que nos ayuda a no perder el rumbo y tener siempre en foco el tema.
Ej: Una niña que le tiene miedo al agua tendrá que superarlo para poder ayudarle a su amigo el pez a regresar a su casa.
Convierte la premisa en un mantra al que se acude cada vez que haya dudas.
Toda historia tiene un tema central, es decir, un gran asunto a tratar: la amistad, la valentía, el miedo, la diversidad, la justicia…
Pero no basta con ser tan generales, porque seguro ya hay muchas historias sobre amistad, por ejemplo; es clave tener claro desde dónde se va a abordar el tema.
Ese es el enfoque: tu mirada particular sobre el tema. Es lo que hace que una historia sobre la amistad sea particular y diferente a todas las que se han contado; será una si se trata de amistad en la distancia y otra si nace entre opuestos.
Tema + enfoque = historia redonda y particular.
Tras definir el tema central y el formato, elabora el mapa temático del proyecto y la manera como se articula con la premisa y la estructura narrativa, en virtud de que son aspectos que se deben investigar con profundidad. Verifica que la estructura narrativa sea clara y suficiente para desarrollar el contenido.
Menos es más. No es recomendable pretender abarcar todos los temas, cumplir todos los objetivos, usar todos los recursos disponibles ni caer en trampas generalistas. Es necesario tomar decisiones y priorizar.
Material de apoyo: El canal Señal Colombia desarrolló un manual de producción que describe todos los procesos que se deben llevar a cabo en la producción de televisión, puedes consultarlo en nuestra caja de herramientas.
No se trata de que los personajes de tu historia sean reales, sino creíbles y coherentes dentro del universo que construiste.
Un dragón puede ser el protagonista de tu relato, siempre y cuando su manera de actuar, sentir y hablar tenga sentido dentro del mundo que lo rodea. Ello se logra cuando:
•Los personajes tienen motivaciones claras y comportamientos coherentes.
•El universo narrativo tiene reglas que se respetan.
•Lo que ocurre en la historia conecta con emociones o experiencias comprensibles.
Una historia verosímil no necesita parecerse al mundo real, pero sí debe sentirse honesta, posible y consistente. Incluso en un universo fantástico, es fundamental que se respeten las “reglas del juego” que tú mismo has creado: eso es lo que hace que el público pueda creer y conectar con tu historia, por increíble que parezca.
La infancia no es una sola, y tampoco debe serlo la forma de narrarla. El género —comedia, aventura, drama, terror, fantasía…— y el tono —crítico, irónico, realista…— que elijas le darán a tu historia su carácter y estilo únicos.
Estas decisiones deben estar en sintonía con el tema, el enfoque y la audiencia objetivo, y son fundamentales para generar conexión emocional, provocar reflexión o simplemente divertir.
Explora distintos géneros y tonos: la diversidad narrativa también refleja la riqueza de la infancia.
Explora especialmente el humor. Investiga y conoce lo que divierte a niñas, niños y adolescentes en condiciones y edad diversas.
Busca que las historias, temas y contenidos:
•Exploren lenguajes audiovisuales no tradicionales y nuevas plataformas.
•Sean lógicos con el formato y los recursos invertidos.
•Tengan un formato coherente y que el diseño y manejo de los elementos del lenguaje sean llamativos —efectos, sonidos, música, gráfico, imagen, fotografía, navegación, etc.—.
•Habiten distintos espacios y creen un universo coherente que trascienda diversos universos transmedia y multiplataforma.
Material complementario: En la Caja de herramientas, encontrarás un documento que te puede ayudar a complementar esta información. (link a “begginer3_vspanish_children in the centre”)
El humor en los contenidos infantiles es fundamental porque genera disfrute y porque puede ser una herramienta poderosa para el pensamiento crítico, la empatía y la creatividad.
El humor es una de las formas más efectivas de conectar con las audiencias infantiles. Pero no todo lo que hace reír a los adultos funciona con niñas, niños y adolescentes.
Explora diferentes tipos de humor —absurdo, físico, de situaciones, de palabras, de personajes…— y ten en cuenta la edad, el contexto cultural y las condiciones particulares de tu audiencia.
Evita el humor que ridiculiza, excluye o reproduce estereotipos.
El buen humor no solo entretiene; también puede ayudar a pensar, cuestionar, imaginar e incluso sanar.
Si estás creando una serie, es clave pensar cómo se conectan —o si no lo hacen— los capítulos entre sí:
•Serie con arco dramático: los personajes evolucionan a lo largo de los capítulos.
•Serie temática: cada episodio aborda una variación del mismo tema.
•Serie autoconclusiva: cada capítulo cuenta una historia cerrada e independiente.
Piensa también en cómo se va a ver tu contenido:
Para emisión semanal o en TV abierta, los episodios autoconclusivos permiten un acceso más flexible, dado que no se requiere verlos todos.
Para plataformas digitales, puedes explorar en arcos más complejos o narrativas por temporadas.
Y no te detengas ahí: piensa en cómo puede expandirse tu serie a redes sociales, juegos, podcasts, cómics u otras plataformas.
Diseñar desde el inicio pensando en lo transmedial y multiplataforma amplía la experiencia, la audiencia y el impacto.
Desde la etapa de desarrollo es importante tener en cuenta que todos los elementos del lenguaje audiovisual son parte esencial de la narrativa. La música original, el diseño sonoro, la paleta de colores, la dirección de arte, el vestuario, la animación o estética visual decisiones técnicas, pero especialmente narrativas.
Cada uno de estos elementos puede reforzar la emoción, la atmósfera, el tono y los significados que quiero transmitir a mi audiencia.
Por eso, pensar en ellos desde el principio permite que el contenido tenga una identidad coherente, sensible y memorable.
Toda historia tiene un punto de vista; elegirlo es una decisión narrativa poderosa. Puedes narrar desde la mirada de un personaje —niña, niño, animal, ser fantástico—, desde una voz externa o incluso desde varios puntos de vista.
Contar la historia desde la perspectiva infantil permite conectar directamente con la audiencia, mostrar el mundo con su lógica y emociones, y generar empatía.
Asegúrate de que el punto de vista se mantenga coherente y constante, y de que lo que se muestra y se dice tenga sentido con esa mirada. Ver el mundo desde sus ojos determina lo que se cuenta y cómo se cuenta.
Los personajes son el corazón emocional de cualquier historia. Para crear personajes memorables, no basta con que sean “graciosos” o “tiernos”; deben tener motivaciones, conflictos, deseos, contradicciones y evolución.
Piensa en quiénes son, qué los mueve, qué temen, qué los hace únicos. Observa niños reales, escucha cómo hablan, cómo piensan y cómo sienten. Evita caer en clichés o estereotipos: ni el “niño genio” ni la “niña princesa” representan la diversidad de la infancia.
Dales una historia personal, un universo emocional y una voz propia. Un buen personaje conecta con la audiencia no por lo que hace, sino por lo que siente.
Personajes con propósito
Un buen personaje es más que una apariencia simpática: debe tener una razón de ser, una historia, una voz.
Una narrativa puede sostenerse en el tiempo si sus personajes están bien construidos.
Diseña cada personaje con preguntas clave: ¿qué quiere? ¿De dónde viene? ¿Qué lo frustra? ¿A qué le teme? ¿Cómo se relaciona con los demás?
Piensa en su mundo interior y exterior, incluso si no es el protagonista; cada personaje debe sentirse vivo y necesario.
Construcción con profundidad
Evita personajes “perfectos”: los fallos los hacen humanos, identificables y entrañables.
Un buen personaje tiene contradicciones, emociones, deseos opuestos y conflictos internos.
La profundidad no es solo para protagonistas: aliados, antagonistas y secundarios también enriquecen la historia cuando tienen capas.
La clave está en mostrar quiénes son a través de sus decisiones, relaciones y acciones.
Tipos de personajes
Hay dos grandes caminos:
Planos: Son los que no cambian. Funcionan bien en comedia o animación clásica.
Complejos: Cambian, aprenden, enfrentan conflictos reales.
Si bien ambos son válidos, deben elegirse según el tono y la intención del contenido.
Ten cuidado con los estereotipos: pueden funcionar en clave cómica si están bien utilizados, pero nunca deben reforzar prejuicios.
Material complementario: En este link puedes encontrar una playlist con cortometrajes o fragmentos de contenidos con diversidad de personajes. Identifica cuáles son complejos y cuáles planos: ver video
Protagonistas que conectan
El protagonista es la puerta de entrada emocional al universo narrativo.
Debe tener motivaciones universales —ser aceptado, pasar un examen, ser escuchado, hacer un nuevo amigo, pertenecer, expresarse…— y emociones auténticas —alegría, celos, miedo, deseo de libertad—.
Hazlo identificable, no ideal: que se equivoque, que aprenda, que evolucione.
Un buen protagonista siempre tiene algo que superar, bien en sí mismo, bien en el mundo.
Antagonistas con los que empatizamos
El antagonista no es solo el villano. Es la fuerza que desafía al protagonista, que lo pone a prueba.
Entre más interesante y complejo sea, mejor será la historia.
A veces es un personaje; otras, una emoción, un entorno, un miedo.
Los mejores antagonistas muestran también humanidad, humor o fragilidad: eso los vuelve inolvidables.
Aliados o ayudantes
Los aliados no son solo “ayudantes”; muchas veces son espejos del protagonista.
Pueden representar su lado más libre, su lógica reprimida o su parte emocional no expresada.
Diseña vínculos reales entre personajes: las relaciones hacen crecer el universo narrativo.
Imagina cómo se relacionan con el cuerpo, la familia, el lenguaje, los sueños… eso enriquece la historia.
Arquetipos y combinaciones
Los arquetipos clásicos —el sabio, el bufón, el huérfano, el explorador…— pueden servir como base, pero no como molde.
Se requiere combinar cualidades, romper expectativas y crear personajes únicos.
Piensa en configuraciones grupales —como el clásico cuarteto: líder, cerebro, problemático y libre— y dales giros propios.
Recuerda: no hay personajes nuevos, pero sí formas nuevas de representarlos.
Una vez definidos la narrativa y los personajes, llega el momento de dar forma a la historia y de convertirla en un guion. En esta etapa se concreta lo que hasta ahora eran ideas; se les da ritmo, coherencia y una estructura clara que funcione para la audiencia infantil. Aquí se decide cómo se organiza la acción, qué tensión mueve a los personajes, cómo se sostienen los conflictos y de qué manera cada capítulo mantiene la atención de niñas y niños. La escritura del guion no es un proceso lineal: combina creatividad con técnica y se apoya en herramientas narrativas que hacen posible contar historias entretenidas, comprensibles y memorables.
La estructura narrativa es la “columna vertebral” de una historia: organiza los eventos, marca los ritmos emocionales y guía las acciones del guion. En la etapa de la escritura del guion, elegir una estructura adecuada facilita la escritura y determina cómo se capta y se mantiene la atención de la audiencia, cómo se llevan las acciones y las reacciones, el ritmo del relato, los beats que lo construyen y cómo se adaptará la historia a ventanas —TV, streaming, redes— y a la participación de la audiencia.
Son diversos los tipos de estructuras que se usan en Cine y TV. Acá profundizamos en los más usados en contenidos infantiles:
• Estructura clásica
• Viaje del héroe
• Magacín o contenedor
• Modular
• Transmedia
La estructura clásica es una de las más usadas en cine y televisión: organiza la historia en tres actos —inicio, desarrollo y cierre—. Es una herramienta muy potente para crear relatos claros, ágiles y fáciles de seguir, especialmente en contenidos para niñas, niños y adolescentes.
• Acto I —planteamiento—: se presentan los personajes, el mundo en el que viven y el conflicto inicial.
• Acto II —desarrollo—: los personajes enfrentan obstáculos, retos o aprendizajes. Aquí suele estar el corazón de la historia y las acciones que mantienen la atención.
• Acto III —resolución—: se resuelve el conflicto, los personajes cambian o aprenden algo, y la historia cierra de manera satisfactoria.
En televisión infantil, esta estructura es muy común en series de ficción: dibujos animados, aventuras, sitcoms —comedias de situación— familiares, porque ayuda a mantener un ritmo ágil y a dosificar la tensión. Se adapta bien a capítulos cortos (7-11 minutos) o más largos (22-24 minutos).
Ejemplos:
• Puerto Papel —coproducción latinoamericana—. Cada capítulo inicia con un nuevo poder absurdo para Matilde, se sortean las situaciones y problemas relacionados y se cierra con una resolución que devuelve el orden y deja una enseñanza.
• Peppa Pig —problema sencillo que se resuelve en pocos minutos—.
• Phineas y Ferb —cada capítulo sigue el esquema de plantear un reto, desarrollarlo y cerrarlo con humor—.
• Dora, la exploradora —introducción de la misión, desarrollo con obstáculos y resolución clara—.
El viaje del héroe es una de las estructuras narrativas más conocidas y utilizadas en el cine y la televisión. Se centra en un protagonista que debe salir de su mundo cotidiano para enfrentar una gran aventura, llena de pruebas y aprendizajes.
En los contenidos infantiles resulta especialmente atractivo porque combina acción, retos y emociones con un objetivo claro: alcanzar una meta que, al final, no solo transforma al personaje, sino que deja un mensaje o enseñanza para la audiencia.
Esta estructura es muy común en historias de aventura, fantasía o comedia épica, en las que los niños y niñas acompañan al héroe en cada paso de su recorrido y aprenden junto a él.
Los 12 pasos del viaje
1. Mundo ordinario – Presentación del héroe en su vida cotidiana.
a. Shrek: vive solo y tranquilo en su pantano.
b. El libro de Lila: Lila habita feliz dentro de su libro.
2. Llamado a la aventura – Algo rompe la rutina.
Shrek: los personajes de cuento invaden su pantano.
Lila: cae del libro al mundo real y no puede volver.
3. Rechazo del llamado – El héroe duda o no quiere aceptar el reto.
Shrek: solo quiere recuperar su pantano, no salvar a nadie.
Lila: no entiende el mundo real y no quiere depender de Ramón.
4. Encuentro con el mentor – Alguien guía o inspira al héroe.
Shrek: Burro lo impulsa a seguir y no rendirse.
Lila: Ramón, aunque renuente, se convierte en su apoyo.
5. Cruzando el umbral – El héroe entra a un mundo desconocido.
Shrek: viaja al castillo del dragón para rescatar a Fiona.
Lila: se enfrenta al mundo real, en donde no tiene poderes.
6. Pruebas, aliados y enemigos – Retos que ponen a prueba al héroe.
Shrek: el dragón, Lord Farquaad, sus inseguridades.
Lila: la indiferencia de Ramón y las fuerzas que buscan borrar su libro.
7. Acercamiento a la cueva profunda – El reto mayor se aproxima.
Shrek: descubre sentimientos por Fiona.
Lila: se da cuenta de que sin la imaginación de Ramón no podrá regresar.
8. Prueba suprema – El momento más difícil, la crisis central.
Shrek: pierde a Fiona al malinterpretar sus palabras.
Lila: corre el riesgo de desaparecer si Ramón no lee.
9. Recompensa – El héroe obtiene un tesoro, objeto o aprendizaje.
Shrek: entiende que su mayor tesoro es el amor de Fiona.
Lila: logra despertar la imaginación y valentía de Ramón.
10. El camino de regreso – El héroe retorna, transformado.
Shrek: regresa para impedir la boda de Fiona.
Lila: regresa a su libro, pero transformada por la experiencia.
11. Resurrección – El clímax: el héroe demuestra su transformación.
Shrek: se declara a Fiona, rompiendo sus miedos y prejuicios.
Lila: la historia vuelve a tener sentido gracias a la unión con Ramón.
12. Regreso con el elíxir – El héroe trae algo valioso a su mundo.
Shrek: gana amor, amistad y un nuevo hogar compartido.
Lila: deja en Ramón la semilla de volver a leer y creer en la imaginación.
Esta estructura organiza un programa en varias secciones o bloques que giran en torno a un tema central del capítulo. Puede mezclar géneros y formatos: ficción, animación, música, entrevistas, juegos o cápsulas informativas. Lo fundamental es que todo está hilado por un mismo eje temático o por un conductor que da continuidad.
En televisión infantil funciona muy bien porque ofrece dinamismo y variedad: mantiene la atención de niñas y niños al cambiar de ritmo, estilo o formato sin perder el foco del capítulo.
Ejemplos
Mundo eureka —ficción combinada con reportajes, entrevistas, debates y diversidad de formatos alrededor de un mismo tema—.
Plaza Sésamo —secciones educativas, musicales y de ficción unidas por el tema del día y personajes reconocidos—.
Dentro de esta estructura puede haber diversos géneros, formatos o estructuras en un mismo capítulo. Dado que las secciones conforman la estructura del capítulo, la de ficción se construye de manera sencilla, a partir de una narrativa clásica.
En la estructura modular, cada capítulo se construye con varias secciones o módulos narrativos, que pueden ser independientes entre sí, pero giran alrededor de un tema central.
Esto permite mantener el interés de la audiencia con variedad, dinamismo y múltiples puertas de entrada a los contenidos.
En televisión infantil es muy útil porque:
Responde a la atención fragmentada de niñas y niños.
Ofrece diversidad de estilos y formatos en un mismo capítulo —animación, música, entrevistas, retos—.
Se adapta fácilmente a la lógica multiplataforma: cada módulo puede circular independientemente, como cápsula en redes sociales.
Ejemplos
• Cuentitos mágicos —cada capítulo incluye varios cuentos animados cortos, unidos por un mismo tema o presentador—.
• LazyTown —mezcla secciones musicales, humor, moralejas y situaciones narrativas que funcionan como módulos dentro de cada episodio—.
Se diferencia con el magacín o contenedor en que no hay una ficción como hilo conductor; cada módulo funciona de manera independiente.
La estructura transmedial se basa en que la historia o el universo narrativo no se cuenta únicamente en un programa de televisión, sino que se expande a través de múltiples plataformas y formatos, en el que cada uno aporta una pieza distinta y complementaria que no necesariamente tiene continuidad ni unidad temática, pero sí habita en el mismo universo del proyecto.
Su lógica no se sustenta en replicar los mismos contenidos en diferentes medios, sino en crear experiencias únicas en cada soporte, que invitan a la participación activa de las audiencias. En el caso infantil y adolescente, esto potencia la interacción y la apropiación creativa del relato.
Características principales:
• Cada plataforma —TV, web, app, videojuego, cómic, red social, libro, etc.— aporta un módulo narrativo diferente.
• La audiencia puede explorar, jugar o crear dentro del universo de la historia.
• Favorece el aprendizaje activo y la inmersión: no solo se mira; también se participa.
Ejemplos
• Geniales, niñas y niños en acción —serie + radio-cuentos + podcasts + guías para maestros + participación de la audiencia en la resolución de problemas reales—.
• Lyla in the Loop —serie animada de PBS Kids que se complementa con segmentos intersticiales, música, actividades familiares, etc.—.
La escaleta es el mapa detallado de la historia. Permite ordenar las acciones, definir su ritmo y visualizar la estructura en secuencias o bloques antes de la escritura del guion. Es, en esencia, el rompecabezas que organiza lo que ocurrirá, en qué orden y en qué espacio narrativo.
Su importancia es clave porque:
• Aclara el desarrollo de las acciones que ya se plantearon en la estructura.
• Facilita la escritura del guion, que se vuelve casi mecánica una vez la escaleta está clara.
• Sirve como guía de producción, especialmente en contenidos de no ficción, en los que a veces no hay guion escrito, porque organiza entrevistas, locaciones, recursos y momentos de grabación.
• Permite ver el equilibrio narrativo entre acción, emoción, humor o aprendizaje, algo esencial en la TV infantil.
• Da cuenta de la claridad de la historia, dado que no describe diálogos ni detalles.
En pocas palabras, la escaleta es el puente entre la estructura narrativa y el guion.
¿Cómo se trabaja una escaleta?
La escaleta es el listado de acciones argumentales que ocurren en un relato.
• Se organizan en el orden en que se desarrollará la historia.
• Se enumeran por escena.
• Cada punto inicia con un encabezado que indica en dónde y cuándo ocurre la acción (ejemplo: INT. CASA DE PAULA – DÍA).
• Luego, se enuncia de manera clara la acción principal o las acciones relevantes que construyen la historia.
• Una escena puede tener varias acciones, pero en la escaleta se consignan solo aquellas que construyen el relato y lo hacen avanzar.
El guion se construye a partir de pequeñas piezas narrativas y argumentales que, al unirse, forman la historia. Reconocer estas unidades permite organizar el relato con claridad, cuidar el ritmo y facilitar la producción. En virtud de que los contenidos infantiles son cortos y de que la atención debe mantenerse de forma dinámica, es clave entender cómo funcionan estas partes: la acción, la escena y la secuencia.
• La acción
Es la unidad mínima argumental y narrativa. Se trata de un hecho concreto que hace avanzar el relato o que lo apoya o complementa. Puede ser un acontecimiento o decisión que cambia el estado del personaje y la función que se cumple dentro de una escena.
Ejemplos:
• Acción argumental: Laila abre un cajón y descubre una carta misteriosa.
• Acción narrativa: Laila se peina el cabello.
• La escena
Es el conjunto de acciones que ocurren en un mismo tiempo y lugar, y que construyen una situación que hace avanzar el relato. Combina lo argumental y lo narrativo: qué ocurre y cómo se muestra.
• La secuencia
Es un conjunto de escenas conectadas por un punto argumental dentro de la estructura, que desarrollan un bloque narrativo mayor. Aunque se cambie de lugar o tiempo, todas comparten un mismo objetivo dramático.
El guion no solo organiza las acciones y escenas: también debe dar información precisa para que todo el equipo —dirección, arte, sonido, cámara, animación, etc.— sepa cómo llevar la historia a la pantalla.
1. Encabezado de la escena
Indica en dónde y cuándo ocurre la acción.
2. Descripción de la escena
Resume lo que pasa en la escena de forma clara y objetiva: lo que se ve y se escucha, sin adjetivos innecesarios. Se describe cómo se ve el espacio si es un elemento argumental y se introduce a los personajes.
3. Personajes
Cada personaje debe estar bien identificado desde su primera aparición (en mayúscula); se describen sus rasgos o actitudes características en el caso de que afecten el argumento del relato. Su forma de hablar debe reflejar su personalidad.
4. Diálogo
Es lo que dicen los personajes; se escribe el nombre de quien habla en mayúscula y el texto debajo.
5. Acotaciones
Es la información extra que acompaña el nombre del personaje antes del diálogo. Son indicaciones que el guionista considera importantes con respecto al estado emocional o a las acciones del personaje, que marcan el ritmo de la acción y que apoyan el beat argumental. Es información fundamental para los actores.
Van entre paréntesis, justo debajo del nombre del personaje, antes o durante el diálogo. Indican cómo habla o qué hace mientras habla.
Además del guion, en la etapa de desarrollo se requieren otros documentos que permiten comunicar el proyecto de manera clara y convincente. Estos materiales son fundamentales para presentar la idea, buscar aliados y financiamiento, aplicar a convocatorias y despertar interés en canales y plataformas.
1. Logline
Una sola frase, breve y contundente, que sintetiza la esencia de la historia: protagonista, conflicto y gancho dramático.
2. Sinopsis
Resumen breve —entre media y una página— que narra de manera atractiva la historia. Es clara, directa y debe atrapar la atención de quien la lea.
3. Argumento
Texto más detallado —de cinco a diez páginas— que aborda el tratamiento dramático. Desarrolla toda la trama de la obra: inicio, desarrollo y desenlace desde lo profundo, de las motivaciones de los personajes y de sus conflictos.
4. Storyline
Versión reducida de la sinopsis: uno o dos párrafos que resumen la historia con fuerza y claridad. Es muy útil para catálogos o presentaciones rápidas.
5. One page
Documento de una sola página que combina texto e imagen. Incluye título, logline, sinopsis corta, tono, referencias visuales y un par de imágenes que transmitan la atmósfera. Es ideal para captar interés inmediato.
6. Dosier
Documento que integra varias informaciones:
• Descripción de personajes.
• Referencias visuales y conceptuales.
• Justificación del proyecto.
• Información del equipo creativo.
• Estrategia de circulación o distribución.
El dosier es el material que viaja a festivales, participa en convocatorias y se entrega a inversionistas.
7. Biblia de proyecto
Documento extenso que consolida la información de un proyecto audiovisual —sinopsis, descripción de personajes, universo narrativo, estructura de episodios, tono, propuesta de realización y enfoque de distribución—. Hace énfasis en el diseño visual —diseño estético, de arte, de personajes y de fotografía— en virtud de que un canal de otro país que compre la licencia del formato para hacer una nueva versión del proyecto debe replicarlo de una manera tan exacta como sea posible.
Hoy ningún proyecto infantil se limita a la pantalla de TV. Los niños consumen contenidos en múltiples plataformas (YouTube, TikTok, Instagram, videojuegos, libros interactivos). Por eso, diseñar la convergencia y el transmedia no es un extra, sino una necesidad.
· Convergencia: un mismo contenido habita y dialoga en varias pantallas y formatos.
· Transmedia: un universo narrativo se expande con diversos formatos y experiencias en distintos medios para complementarse, si bien cada elemento habita y existe de manera independiente.
· Crossmedia: despliegue de una sola historia en diversas plataformas; para entender toda la narrativa es necesario recorrer la experiencia completa y no solo algunas de sus partes.
Convergencia: formatos y posibilidades
Un proyecto infantil puede multiplicar su alcance si se crean piezas adaptadas a cada medio. Ejemplos:
• Cápsulas cortas: fragmentos de 1–3 min con mensajes clave.
• Promos y tráilers: diseñados para enganchar en TV o redes.
• Shorts/Reels/TikTok: clips de 15–60 segundos con humor, retos o aprendizajes.
• Posts gráficos y fotografías: frases del personaje, ilustraciones, stickers descargables.
• Historias interactivas en Instagram/TikTok: encuestas, trivias, filtros.
• Detrás de cámaras: mostrar cómo se graba, animaciones o voces de personajes.
Tip práctico: en convergencia, se adapta el mismo contenido central a distintos lenguajes, sin perder la identidad del proyecto.
Transmedia: expansión de universos narrativos:
Aquí no se repite el mismo contenido, sino que se expande.
• Cómics y libros ilustrados: nuevas aventuras del personaje.
• Apps o minijuegos: el niño vive el universo de forma activa.
• Podcasts o audiocuentos: voces y relatos paralelos.
• Experiencias analógicas: álbumes de stickers, juegos de mesa, talleres escolares, experiencias inmersivas.
• Expansión educativa: guías pedagógicas, experimentos en casa.
• Eventos presenciales o híbridos: shows, performances, ferias, encuentros.
Participación de la audiencia
El verdadero motor del transmedia actual son los niños y niñas como creadores y replicadores.
• TikTok: dúos, reacciones, retos de baile/canto.
• Memes y stickers: creados para y por los fanes, y compartidos en WhatsApp e Instagram.
• Fan art y fan fiction: concursos y muestras digitales.
• Hashtags oficiales: los niños pueden usarlos para agrupar contenidos.
• Retos colaborativos: grabación de versiones propias de un experimento, canción o chiste.
Del guion a otras ventanas
El guion no es un punto final; es una puerta de entrada a múltiples universos. Desde la etapa de desarrollo es clave pensar cómo la historia puede expandirse y habitar en diferentes pantallas y formatos. Por ello, en la etapa de guion y desarrollo diseña también tu mapa de convergencia y transmedia.
• Pantalla principal —serie de TV—.
• Piezas de convergencia —cápsulas, shorts, posts—.
• Expansiones transmedia —cómic, app, juego—.
• Estrategias de participación —retos en TikTok, fan art—.
• Elementos análogos —libros, juguetes, talleres—.
Del papel al mercado
Con los documentos complementarios listos —sinopsis, storyline, argumento, biblia, dosier, one page—, es posible armar las carpetas y materiales de presentación que harán visible el proyecto:
• Teaser o “capítulo cero”, como muestra clara del tono y la calidad.
• Materiales de presentación —biblia, dosier, one page—.
• Un pitch breve, emocional y persuasivo que resuma la esencia.
• Validación en grupos focales, para ajustar y reforzar el proyecto.
Gestión legal y administrativa
Aspectos fundamentales para proteger el proyecto:
• Registro en la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA).
• Definición de propiedad intelectual, porcentajes y ganancias.
• Contratos claros con el equipo y coproductores.
Financiación
Existen diversas rutas:
• Convocatorias públicas nacionales —MinCulturas, MinTIC, RTVC, Canal Capital – eureka, estímulos regionales—.
• Coproducciones, convocatorias, licitaciones o producciones por encargo con canales nacionales e internacionales.
• Fondos internacionales de innovación, cooperación y capital semilla.
Es importante incluir desde el presupuesto inicial la etapa de distribución, circulación y divulgación, de cara a asegurar recursos para estrategias de promoción, participación comunitaria y presencia multiplataforma. Esta previsión garantiza que los contenidos lleguen efectivamente a las audiencias y generen impacto más allá de su emisión.
Alianzas y financiación privada
Las marcas pueden ser aliadas estratégicas:
• Patrocinios y contenido de marcas patrocinadas.
• Alianzas con empresas de educación y cultura.
• Aparición directa de productos en el contenido de manera sutil y coherente con el público infantil.
Mercados y festivales
Espacios en los que los proyectos infantiles se visibilizan y consiguen aliados:
• BAM (Colombia), Pixelatl (México), Ventana Sur (Argentina), Iberseries.
• Kidscreen (EE. UU.), Annecy (Francia) y MIPJunior (Francia).
• Festivales especializados en animación y contenidos infantiles.
Investigación de mercado
Explora permanentemente:
• Tendencias de consumo infantil.
• Producciones afines a tu proyecto.
• Catálogos de distribuidores y demanda internacional.
Esto ayuda a diferenciar tu propuesta y a encontrar su valor agregado.
Marca y sostenibilidad
Un proyecto infantil tiene posibilidades de ser más que una serie:
• Construye marca —nombre, logo, universo gráfico—.
• Diseña productos derivados coherentes con el relato.
• Define escenarios de retorno —pérdida, equilibrio, rentabilidad—.
Circulación digital
El mercado actual también se gana en redes:
• Shorts, cápsulas y promos en YouTube y TikTok.
• Micros en Instagram y Facebook para atraer padres y educadores.
• Estrategias digitales que creen comunidad desde el desarrollo.
La etapa de idea y desarrollo no termina en la historia ni en el guion; también debe proyectarse hacia la realidad del mercado. Aquí entran la producción, la financiación, la vitrina y la gestión legal, que hacen posible que un proyecto infantil deje de ser un sueño y se convierta en pantalla.