• Establece espacios de diálogo profundo sobre lo que crean y por qué lo hacen.
• Interésate de verdad por sus proyectos, escucha sus ideas y emociones.
• Sé parte activa: míralos, pregúntales, celebra sus logros y también acompáñalos en las frustraciones.
• Evita que la creación se convierta en motivo de discusiones constantes; busca acuerdos claros.
*“Hay que ser un equipo y llegar a acuerdos” (aporte de los padres de nuestros asesores).
*“Lo más valioso es que me pregunten por qué hago lo que hago, no que me critiquen” (grupo de asesores de contenido).
Los límites son un camino de doble vía: tanto los padres como los hijos los ponen. No se trata de imponer, sino de llegar a acuerdos que funcionen para todos.
• De los padres hacia los hijos: acompañarlos a organizar el tiempo entre estudio, descanso, familia y creación; poner reglas claras sobre horarios y dispositivos explicando el porqué; hay que recordarles que no todo tiene que compartirse en línea.
• De los hijos hacia los padres: dejar claro que la creación de contenido es su decisión, no una obligación; que necesitan espacios propios de creatividad y autonomía, y que no desean que se les impongan rutinas de adultos o una carrera que no han elegido.
Así que, si tus hijos te ponen límites con respecto a sus tiempos, respétalos; está bien tomarse vacaciones también en esta labor como creadores de contenido y no exigirles más de lo que pueden o quieren dar.
•De ambos lados: reconocer que el equilibrio se construye en equipo, con confianza y comunicación abierta.
• Busca cursos o plataformas de educación en nuevas tecnologías para que ambos aprendan.
• Investiga junto a ellos sobre tendencias, seguridad y herramientas digitales.
• Capacítate como padre o madre: entender el mundo en el que se mueven genera confianza y conexión.
• Motívalos a explorar más allá de la creación digital: habilidades de comunicación, edición, escritura, música, entre otras.
• Recuérdales que no valen por los números ni por un comentario, sino por quienes son.
• Refuerza la confianza en sí mismos, para que puedan enfrentar críticas y rechazos.
• Motiva sus sueños y proyectos, incluso cuando no entiendas del todo el camino.
• Enséñales a celebrar pequeños logros y a tener metas claras y realistas.
*“Enseñarle a amarse por lo que es y no por lo que hace” (aporte de los padres de nuestros asesores).
*“Apoyando siempre sus sueños y proyectos” (grupo de asesores de contenido).
El acompañamiento a niñas, niños y adolescentes en su relación con los contenidos y la creación digital no tiene que vivirse como un conjunto de prohibiciones o reglas inflexibles. Por el contrario, comprender el cuidado como un reto compartido permite transformar esa experiencia en un espacio de diálogo, confianza y aprendizaje mutuo. Ello implica:
• Asumir una postura activa: no solo vigilar sino involucrarse, preguntar, explorar, escuchar.
• Reconocer las motivaciones y curiosidades de los NNyA
• No es controlar, sino comprender el entorno digital, identificar los riesgos, pero también las potencialidades.
• Acompañar desde criterios claros, coherentes y afectuosos.
De esta manera, el cuidado deja de centrarse en el miedo y se convierte en una práctica que fortalece la autonomía progresiva y el bienestar.
En la caja de herramientas encuentran documentos guía e informativos que te darán herramientas para acompañar a tu hijo o menor a cargo.